Borrador editorial publicado para consulta. La revisión factual y lingüística está pendiente. Los ejemplos son ilustrativos.

Distingue familias y tareas

Agrupa servicios que un visitante entiende como relacionados y conserva nombres explícitos. Ofrece entradas por necesidad cuando ayuden a públicos distintos, pero no crees una categoría por cada término tecnológico. Comprueba que cada enlace del primer nivel responde a una pregunta reconocible: qué hacéis, para quién, cómo trabajáis o cómo iniciar una conversación útil.

Evita caminos sin salida

Relaciona páginas generales con servicios concretos, guías y contacto. Mantén indicación del lugar actual y una forma sencilla de volver al nivel anterior. Revisa móvil y teclado: abrir un menú no debe ocultar el contenido sin permitir cerrarlo. Las rutas alternativas necesitan conservar coherencia para que el mismo servicio no parezca una oferta diferente según el camino elegido.

Prueba búsquedas de tareas

Ejemplo: pide a una persona encontrar una integración CRM y a otra localizar ayuda para dirección de producción. Observa el primer enlace elegido y los retrocesos, sin guiarles. Acepta la estructura cuando pueden explicar dónde están, qué información encontraron y cómo continuar; si varias etiquetas parecen equivalentes, revisa nombres antes de añadir más niveles al menú.

Puntos clave

  • Organiza entradas por decisiones del visitante y evita reproducir el organigrama interno.